Catálogo Navidad 2025

Amable cliente,

Una vez escuché como el abuelo le explicaba una bonita historia a su nieto que hablaba de una cepa que amaba a la montaña y su entorno…

«La fábula del viñedo heroico…»

Dibuix Max 1

A la cepa el payés la llamaba «Estirada», tenía un porte muy elegante y esbelto, ella era muy feliz viviendo en las alturas, le gustaba observar el amplio paisaje, aunque el clima era duro, mucho calor de día y frío de noche, poca lluvia, también a veces un fuerte aire que Miquelet (el hijo del payés) le llamaba «Tramontana

Además sabía que sus uvas eran las más apreciadas, cuando estaban maduras, venían algunos hombres y mujeres que no conocía a probarlas y siempre quedaban sorprendidos. También tenía una amiga, una cabra montés, la llamaba Rossa por su color de pelo, con ella compartían risas y charlas a cambio de algún mordisco a las uvas.

La tristeza la invadió cuando unos señores la trasplantaron al valle, éramos muchas, filas y filas de hermanas todas iguales, como un desfile militar. Allí ya no me visitaba el payés y su hijo, ni mi amiga Rossa, tampoco aquellos extraños que probaban mis uvas. De vez en cuando un grupo de gente me recortaban o ataban mis brazos a unos fríos alambres y cada año una máquina enorme aspiraba con violencia nuestras uvas junto a mis queridos insectos.

Al cabo de unos años, vino a verme Miquelet, me contó que había construido una pequeña bodega con su padre en la Masía familiar y me preguntó si quería volver a la montaña donde había nacido, porque añoraba mis frutos. ¡Claro que así fue! Y pude contemplar de nuevo aquel paisaje donde crecí, árido y frío, pero con un aire limpio rodeado de animales e insectos, y las rudas pero amables manos de Miquelet.

Volví a ser feliz y me propuse volver a tener las mejores uvas, pronto lo conseguí. Rossa vino a verme y compartió su dulzor. Miquelet nos estaba observando y decidió llamarle al nuevo vino «L’Estirada i la Rossa«. El vino resultante pronto se hizo famoso en la comarca por su concentración de aromas y sabor.

Este cuento épico, fábula o como queramos llamarle, es un pequeño homenaje a la resiliencia de la cepa, ilustrando un cierto proceso histórico en la plantación y explotación de los viñedos y la importancia, más aún con el actual cambio climático, de su ubicación, altitud y latitud, junto a otros factores, que determinan la calidad del vino.

La pequeña selección que les ofrecemos este año, para quedar bien con amigos y clientes, humildemente intenta mostrarle algunos ejemplos de viñedos que aparte de producir buen vino, favorecen en el mundo rural, su cultura y la conservación de espacios naturales.

¡Feliz Navidad!

Antoni Pont