La variedad de uva predominante es la Tinta de Toro, una adaptación local de la Tempranillo, que representa alrededor del 90% de la superficie cultivada. Esta uva se caracteriza por su piel gruesa y su capacidad para producir vinos con cuerpo, alta graduación alcohólica y gran potencial de envejecimiento.
Los vinos tintos de Toro son conocidos por su intensidad y estructura. Se elaboran principalmente como monovarietales de Tinta de Toro, aunque se permite hasta un 25% de Garnacha en la mezcla. Las categorías incluyen jóvenes, crianzas, reservas y grandes reservas, cada una con requisitos específicos de envejecimiento.
Además de los tintos, la DO Toro también produce vinos rosados y blancos. Los rosados suelen ser una mezcla de Tinta de Toro y Garnacha, mientras que los blancos se elaboran principalmente a partir de las variedades Verdejo y Malvasía.